lunes, 14 de abril de 2014

THE HOLIDAY

‘Si no estás ocupado, ¿quieres cenar conmigo?’
‘¿Ocupado? Cielo, no he estado ocupado desde el año 1978’

Muy pocas veces, por no decir nunca, una comedia romántica me entusiasma  tanto como Holiday.

Una película del 2006, producida, escrita y dirigida por Nancy Meyers. Una historia de amor y desamor, todo un homenaje a los films de los años treinta y cuarenta de Hollywood, la edad dorada de este género.

Y es todo un alegato al mundo del cine, empezando por el título original que emula a un clásico de George Cukor, “Vivir para gozar”.

No sólo en la disposición del título, sino también en la caracterización y actuación de los personajes. De hecho, Graham, uno de los personajes principales adquiere el papel de Cary Grant, con esa chispa de humor, de “Don Juan”, pero  más emotivo. Y por parte de una de los personajes principales femeninos, Iris, y por medio de un secundario, que encarna el papel de un guionista de la época dorada de Hollywood, que la insta a aprender, comportarse y adquirir la personalidad de las actrices de Rosalind Russell, la inolvidable Hildy Johnson en  “Luna Nueva”, y de Bárbara Stanwyck de “Las tres noches de Eva”.

El film gira alrededor de dos historias paralelas. Amanda, es una publicista que se dedica a crear y editar trailers de películas. Todo es perfecto hasta que su pareja la engaña.
Por otro parte, Iris, periodista londinense, enamorada locamente de un compañero con el que mantiene una relación, y que decide romper con ella anunciando su compromiso con otra mujer.
Ambas desengañadas, deciden tomar unas vacaciones. Por lo que ambos personajes a través del intercambio de casas por internet se conocen mediante email y llamadas de teléfono.

Vidas completamente opuestas y separadas en continentes diferentes. Ambas se intercambian las casas. Y en ese escenario será en el que encontrarán su media naranja.
En el caso de Iris por partida doble. Por un lado, conoce en Hollywood a Miles, un amigo de Amanda, un compositor de música para films. Y, por otro lado, conoce a Arthur, un octogenario guionista de la era dorada. Éste le enseña a Iris como debería comportarse ante ciertas circunstancias amorosas, como las actrices Bárbara Stanwyck en “Las tres noches de Eva”, y Rosalind Russell en “Luna Llena”, unos de los muchos guiones que él mismo escribió.

A través de estos films y guiones, transcurre una trama que posee “tintes clásicos”, todo un recorrido por lo mejor de Hollywood, recordando películas clásicas que marcaron un antes y un después, y que nos muestra una técnica intencionada por parte de la directora, “el cine dentro del cine”.

También nos enseña un proceso de hacer cine a través de sus personajes, editora de tráiler, compositor, guionista… Y como no, nos indica la importancia de la música a través de Miles, que la utiliza como vehículo para expresar el amor que siente hacia Iris.
Pero no solo la música está presente en esta pareja, sino también en Graham, hermano de Iris, y Amanda.  Todo un paseo rodado al estilo de los años sesenta.

Cada detalle está ejecutado a la perfección,  incluso hay ciertos cameos durante el desarrollo de  la película. Una escena en la que Iris y Miles pasean por un videoclub en busca de unas películas, Miles comienza a tararear bandas sonoras de películas. En este escenario se encuentran con Dustin Hoffman, protagonista de “El graduado”.

Y se nota esos detalles, a la hora de elegir las localizaciones, consiguiendo un contraste en color típico del cine clásico. Mientras que Amanda vive en un chalet, rodeada de vegetación,    ( la típica casona de film como “Historias de Filadelfia”), Iris vive en una “casita” cálida, colorista… Dos localizaciones que nos indican como serán sus personalidades.


SECUNDARIO DE LUJO


Para  entender  mejor  la razón por la cual esta película es todo un homenaje al cine clásico, desde su guión hasta la composición de la banda sonora, cabe destacar un secundario, que sirve como “batuta” a la hora de unir tanto las características clásicas como las actuales. Y esa “batuta” es Eli Wallach, todo un veterano de películas como “El bueno, el feo y el malo”, “Vidas rebeldes” “el Padrino”... Cada vez que aparece en escena los personajes, e incluso el guión adquieren otro ritmo, otra forma de hacer cine, mucho más simple pero más eficaz que la contemporánea. Sus gags, su forma “pícara y desenfadada” de decir las cosas, el constante recuerdo de películas tan importantes en la historia del cine…. Todo ello hace que el film adquiera un tono diferente. Es decir, no estamos ante la típica comedia romántica americana, sino que nos encontramos con otra tipo de comedia que hacía muchos años que no se rodaban. Magnífico punto de inflexión en la trama que le da Eli Wallach.

TODOS ESTAMOS INVITADOS

“Disfruta de las cocochas que serán las últimas que te vas a comer”

Después de un duro día, el otro día, intentaba visionar una película, exactamente buscaba una comedia. Pero, lamentablemente, o tal vez, por suerte, encontré una película que “cala hondo”.
Un film, que aunque, su propio director tache de “ficción” y “no basada en hechos reales”, representa de forma clara y sin lugar a dudas una proyección de los “conflictos”  vascos.

Se trata de “Todos estamos invitados” de  Manuel  Gutiérrez Aragón. La verdad es que,  aunque para el propio director la historia que intenta plasmar en el film sea “una historia de amor frustrada por el terrorismo”, siempre prevalece el “conflicto” de ETA y la postura de una sociedad que “mira hacia otro lado en el más riguroso silencio”.

La película y el propio guión son muy lineal, aunque de vez en cuando se crean historias paralelas que se van enlazando con la trama principal. Os comento, Josu Jon (el protagonista y sobre el que va a girar prácticamente todo el film) es un joven que tras quemar las ruedas a un camión en un acto vandálico, intenta saltarse un control de la Benemérita y recibe un impacto de bala en el lóbulo izquierdo de su cabeza. Tras este incidente, le diagnostican “amnesia”.  Pero, según va avanzado la proyección fílmica, no queda explícito si es verdad que el joven sufre amnesia, o que él mismo no quiere recordar absolutamente nada. Obviamente, el personaje principal pasa por diferentes hospitales penitenciarios, en los que las monjas cuidan de él, y le aconsejan que tiene que “rezar para ser un buen cristiano”. Poco a poco va recuperando la memoria, aunque es reacio a reencontrarse con lo que antes era. Se niega a reconocer su pasado y las atrocidades que cometió.

Por otro lado esta su antagonista, Xabier, un profesor de la Universidad de País Vasco que condena los crímenes de ETA y exige que se arrepientan de lo que hacen y pidan perdón. A partir de esta declaración es perseguido y amenazado de muerte por un amigo suyo, abogado de un etarra.

Los dos personajes principales están bien caracterizados y definidos. Uno es la duda constante y la búsqueda de su identidad y el otro personaje es la personificación del miedo y la angustia, la continua persecución traducida en un eterno sueño de agresiones, persecuciones, etc.

Ambos personajes están unidos  por una mujer, que perpleja, observa el acoso al que es sometido Xabier, y la incredulidad de una sociedad que mira “hacia otro lado” y que sólo se queja y condena los delitos en privado. Por otro lado, se encarga de Josu Jon, de conseguir que recupere la memoria. Toda una historia de amor a tres bandas.

Personajes que se entrelazan hasta conseguir un clímax único, con un final abierto que hace al espectador replantearse toda la película en escasos segundos y tomar una decisión.  Nunca una llamada de timbre ha supuesto  tantos finales alternativos.

Un film pionero a la hora de conjugar datos verídicos con historias de ficción. Una historia que se puede encajar en cualquier tiempo.


En definitiva, correcta en la técnica fílmica como en el guión y caracterización de personajes. Verídica o no, como expresó su director, hace que en una hora y media se posicione una tanto en la angustia vivida por las víctimas, en la injusticia de no condenar esos crímenes, como en la capacidad de no recordar para no hacer más daño.