De leer mi corazón se ha parado.
“Es como ser fontanero: si haces
bien tu trabajo nadie se enterará. Sólo si la jodes se llenará todo de mierda”
Dustin Hoffman interpretando a Stanley Motss en “La cortina de humo”.
En la película Wag the
dog inventan una guerra con un país
prácticamente desconocido y no muy importante para la mayoría del pueblo
estadounidense para evitar que se hable de un nuevo escándalo político.
En España, como somos así de
campechanos, hemos decidido, eso sí, por
unanimidad, inventar una “guerra” entre presidentes autonómicos del PP sobre la
reforma de la ley del aborto, para evitar debatir sobre la nueva imputación de
la Infanta Cristina en el caso Noós.
Es preferible, hablar sobre
el aborto antes que de la Casa Real, donde va a parar. Sí, la verdad es que ya
casi estamos acostumbrados a esconder una y otra vez la verdad, hasta tal punto
que no seríamos capaces de reconocer donde hemos comenzado.
Ayer viendo los informativos,
y daba exactamente igual la cadena de televisión, daban más importancia a la
guerra casi “obligada” de Fabra, Monago y Herrera. Y digo obligada, porque el
Presidente de la Comunidad de Castilla y León sería incapaz, por voz propia, a
enzarzarse en tremenda “disputa”. Y lo digo por experiencia. Evita cualquier “riña”,
por leve que sea, eso sí, de una forma muy educada y políticamente correcta. En
definitiva, un minuto de noticia sobre la imputación de la Infanta y cuatro
minutos sobre la “gresca” política. ¿La objetividad, bien, no? Indignante.
Hace unas horas, ya se iba a
debatir en la ejecutiva del PP sobre el aborto, y justamente cuando finalizaba
y comenzaba la rueda de prensa de Cospedal, se lanzaba otro “misil”, Jaume Matas no
ingresará en prisión hasta que no se resuelva su petición de indulto. Pero tranquilos,
que Rajoy ante esta nueva “embestida”, ha parado en seco a los críticos del PP
que son capaces de debatir sobre la reforma del aborto.
No quiero ser mal pensada,
pero ¿será otra nueva “táctica” para que dejemos de hablar de la Infanta y de
Matas, y nos centremos en una reforma retrógrada?
¿Los medios cómo lo
enfocarán otros cinco minutos de reforma,
medio minuto de Infanta y medio de Matas? O ¿se quitarán las vendas y actuarán
en consecuencia? O por el contrario ¿seguirán en la misma línea para no perder
la “verticalidad”?
En definitiva, cortina tras
cortina, no conseguiremos arreglar nada y no seremos capaz de ver nada. En río
revuelto, ganancia de pescadores. Lamentablemente, nosotros somos los que vemos
la acción.